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     Con tan solo nombrar a Paris la primera imagen que aparece como por arte de magia es la de la Torre Eiffel.  ¿Quién hubiera pensado que una estructura creada para la exposición universal, considerada el más horrible esperpento posible por los parisinos de la época, seguiría en pie más de un siglo después? Además  de ser una de las construcciones más altas de la ciudad junto a la torre Montparnasse y el hotel Concorde - Lafayette  hoy Hyatt Etoile, de puerta mayor es quizás el monumento o atracción turística más visitado, admirado y mediático del mundo.  La torre ofrece perspectivas únicas de la ciudad desde sus dos plantas  y su tope.  En el campo de Marte, que es la plaza contigua se han realizado conciertos, levantado canchas para las olimpiadas y en su segundo nivel se encuentra uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, con estrellas Michelín y la mejor vista de  Paris.

 

     Su historia se remonta a cuatro siglos antes de la era cristiana, asentamientos celtas, romanos, paganos, una revolución y épocas muy convulsas, la grandeza de sus emperadores, su caída con la Revolución que se supone trajo Libertad Igualdad y Fraternidad, temas discutibles que no nos atañen, pero sobre todo una historia de fervor, devoción y vínculos innegables con el cristianismo y la verdadera devoción la convierten no solo en la capital de la moda, la ciudad luz y una de las más cosmopolitas del mundo entero, sino en la ciudad de Nuestra Señora, Santa Genoveva y Saint Jacques que antes de la revolución tenía al menos tres iglesias en el barrio de la "Boucherie".

     En Paris se apareció La Inmaculada a Sor Catalina Labouré y le regaló la "medalla milagrosa" que les protegió de la peste y la mortandad causada por la revolución; en la plaza del general Köening, se encuentra la capilla de Nuestra Señora de la Compasión, probablemente la capilla de los duques de Orleans erigida por orden de Enrique de Orleans  implorando los favores de la Madre de Dios que además alberga la imagen de Nuestra Señora del Rocío con un traje de Yves Saint Laurent y rostrillo creado en cristal de roca y piedras finas por la casa Cartier.  La Madre del duque era devota de la Blanca Paloma y en su presbiterio se puede apreciar un simpecado utilizado en los ochenta por los fieles locales para la procesión del 8 de diciembre fiesta de la Inmaculada.

 

     Denominada ciudad luz "Ville lumière", porque fue una de las primeras en Europa en tener iluminación en sus calles ordenada por Luis XIV, pionera en la iluminación a gas y quizás por la iluminación intelectual de sus artistas en diversas áreas del saber, pero también fue rival de Greenwich con su meridiano cero, punto de partida de múltiples peregrinos del Camino de Santiago y protagonista de la traicionera ejecución de Jacques de Molay el último gran Maestre de los Caballeros Templarios quien lanzó la maldición a Felipe el hermoso y el papa Clemente V dando origen a la superstición relacionada con el viernes trece de octubre de 1307, día de la traición y excomunión. 

 

     Para los rocieros de corazón, Paris es la entrada a Europa porque tenemos que volar por miles de kilómetros desde nuestro continente, antes de seguir camino a la aldea, visitamos la Rue de Bac, la Basílica del Sagrado Corazón, Santo Suplicio, Santa Capilla, la Catedral de Nuestra Señora de París, la que debió ser la iglesia de Santa Genoveva que es el panteón, San Germán y la capilla de Compasión, donde se encuentra nuestra madre La Blanca Paloma. Acompáñanos a conocer un poco de la ciudad de Nuestra Señora, capital de la fe que alberga una de las espinas de la corona de Cristo y tesoros maravillosos de la fe mariana y xacobea universal.